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Mujer muere, ve los reinos ocultos y su vida entre vidas con Mariko Frederick
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Sobre este episodio
Next Level Soul en Español · Invitada: Mariko Frederick
Mariko Frederick tenía 29 años, una práctica exitosa de medicina china y la sensación de haber llegado a la cima de la vida cuando, según cuenta, murió. En esta conversación con Alex Ferrari relata lo que dice haber vivido detrás del velo: una revisión de vida sin juicio, los reinos astral y causal y el recuerdo de sus vidas entre vidas. También habla de los diez años de enfermedad que siguieron, de la falta de apoyo hace dos décadas y de lo que, según ella, entendió sobre la misión del alma. Es un testimonio personal, detallado y sereno que invita a preguntarte quién eres y qué viniste a hacer.
Aviso importante
Este episodio recoge la experiencia personal y las creencias espirituales de Mariko Frederick. No es consejo médico ni sustituye la atención de un profesional de la salud. Ella cuenta que, en su experiencia, se le indicó no usar medicina occidental; en Next Level Soul no recomendamos evitar ni abandonar la atención médica. Si tú o alguien cercano tiene síntomas o una urgencia de salud, busca atención médica profesional de inmediato.
Puntos clave
- Según Mariko, murió a los 29 años, en un momento en que sentía haber alcanzado la cima de lo que se espera en la vida.
- Cuenta que, al dejar caer el peso que sentía en el pecho y dar su último aliento, reconoció que no existía la muerte y vio una luz como de mil soles.
- Describe una revisión de vida hecha de momentos de interacción, que empezó a los cuatro o cinco años, cuando fue mala a propósito con otra niña.
- Dice que vivió ese momento desde su punto de vista, desde el de la niña y desde una conciencia sin juicio, solo amor.
- Relata que conoció a cuatro seres de amor infinito y que sintió que nunca fue solo Mariko y que todos somos uno.
- Según ella, entre vidas pasó por el reino astral, donde se reencontró con familiares y almas de varias vidas, y luego por el reino causal.
- Afirma que la Tierra es un planeta de promedio C en conciencia y que seres de reinos superiores han encarnado para ayudar a elevarla.
- Cuenta que estuvo enferma unos diez años, que no tuvo dónde expresar lo vivido y que compartió su historia públicamente hace unos cinco años.
- Explica que la misión del alma empieza por recordar quién eres y que el hacer nace de ese ser; la suya fue crear la terapia astral.
De qué trata esta conversación
Su vida antes de la experiencia
Mariko cuenta que tenía 29 años, una práctica de tiempo completo y bastante exitosa en medicina china, era una escaladora apasionada, estaba en forma, tenía un grupo de amigos y se acababa de casar. Según ella, sentía que había llegado a la cima de lo que se supone que uno debe tener en la vida, y entonces murió.
También habla de su infancia. Su mamá es de Japón y, según ella, su familia era sintoísta; Mariko fue a muchos funerales budistas. Su papá creció católico y luego cristiano, pero ambos tuvieron experiencias poco positivas en la iglesia, así que no crecieron con religión. Bromea con que la escuela dominical era como una guardería para la iglesia. Cuando Alex le pregunta si estaba fuera de camino, responde que iba por buen camino y que faltaba una pieza.
La muerte y el paso detrás del velo
Mariko relata que se acostó sintiendo un peso de hierro sobre el pecho y que respirar era muy difícil. Dice que empujaba ese peso hacia arriba y lo dejaba caer, hasta que pensó que iba a dejarlo caer; en ese momento murió y reconoció a la vez que no iba a morir, porque no existía la muerte. Según ella, no se sintió como algo aterrador ni triste. Cuenta que vio una luz como de mil soles brillando en su frente, tan familiar y cálida como si siempre hubiera estado ahí, y que sintió que la fuerza vital se drenaba de su cuerpo como se vaciaría una piscina.
Según su relato, flotó sobre su cuerpo, observó a su esposo preparando un té medicinal en la cocina y se despidió de él con mucho amor, sabiendo que estaría bien. Después se despidió de su familia y pasó detrás del velo, donde dice que no vio con ojos humanos, sino que sintió.
La revisión de vida sin juicio
Mariko explica que su revisión de vida mostró los momentos de decisión y de interacción que importaban, no cada vez que se ató los zapatos. El primero que recuerda ocurrió a los cuatro o cinco años, cuando, según cuenta, fue mala a propósito con otra niña por primera vez y la hizo llorar. Dice que lo vivió desde su propio punto de vista, desde el de la niña y desde una conciencia de Dios con cero juicio, y que entendió que ser pequeña no significa no ser responsable de los propios actos.
Describe el lugar como un vacío negro, pero no sin luz, lleno de amor, dicha, alegría y paz, con un ser que la ayudó durante el proceso. Distingue entre estar alineada con el alma y estar alineada con el ego: según ella, no se trata de bueno o malo, sino de si vuelves a casa o te alejas de ella. Cuando Alex pregunta si era como un tribunal, responde que no: fue como ver a un niño pequeño cometer un error, con un ser benevolente observando casi con una sonrisa traviesa, y no podía haber juicio porque el amor no tiene opuesto.
Después, cuenta, vio caer por una luz redonda la silueta de la parte de ella que se apega, conoció a cuatro seres de amor infinito, sin forma, y sintió que se conectaban con ella para darle información que usaría más adelante. Dice que entonces tuvo la realización de que nunca fue solo Mariko ni una escaladora, que es amor, alegría, dicha y paz, y que todos somos uno.
Reinos superiores y seres de reinos inferiores
Mariko cuenta que recorrió el reino astral, un mundo hecho de luz donde se entra en un cuerpo de luz y se es telepático. Según ella, allí la recibió primero su esposa de esa vida pasada, y también vio a familiares y a otras almas de varias vidas. Describe además reencuentros con personas con las que no se llevaba bien, marcados por el respeto y la gratitud, no por abrazos. Dice que durmió una larga siesta en un prado, que sanó a otros y que se unió a un círculo espiritual junto al río, hasta darse cuenta de que incluso ahí se interpretan papeles y de que en el reino astral no se quiere tener un rol.
Después, según relata, pasó a un reino aún más alto y al reino causal, donde dice que vivió una vida entera y tuvo una revisión de toda su existencia encarnada, desde el reino vegetal y el animal hasta el humano, porque pidió las enseñanzas superiores. Afirma que recuerda estas etapas desde que nació y que creyó que todos las recordaban, hasta que a los 19 años alguien le dijo que la gente no recuerda ni habla de estas cosas.
Sobre la Tierra, Mariko dice que es un planeta de promedio C en cuanto a la conciencia que está destinado a sostener, y aclara que eso no le quita importancia. Según ella, todos somos uno y subimos juntos: seres de reinos superiores han encarnado para ayudar a elevar el planeta, aunque muchas veces se esconden, mientras que seres de reinos inferiores viven alineados con su zona de confort. Insiste en que no es un juicio ni un nosotros contra ellos, y llama a quienes sienten que vienen de reinos superiores a ponerse en acción.
La lesión y los diez años de enfermedad
Mariko cuenta que todo ocurrió después de acudir a alguien que practicaba medicina alternativa como si tuviera licencia. Según ella, descubrió más tarde que no la tenía, que nunca había ido a la escuela y que había lesionado a otras personas; Mariko fue la quinta. Dice que no murió en el consultorio, sino al día siguiente, después de sentirse cada vez peor sin poder señalar un dolor concreto. Como había trabajado en cuidados intensivos de neurotrauma, admite que las enfermeras y los médicos son los peores pacientes.
Relata que, al volver a su cuerpo, sintió un dolor desgarrador y pensó que debía ir al hospital, pero afirma que le hicieron saber que no usara medicina occidental. Reconoce que fue difícil por su formación, y aun así fue a ver a un médico semanas después para descartar daño permanente; según cuenta, ese médico había tenido una experiencia cercana a la muerte ocho años antes y la entendió. Es su relato personal: Next Level Soul no recomienda evitar la atención médica.
Dice que estuvo enferma unos diez años y que perdió gran parte de sus 30. Hace unos veinte años casi no había podcasts ni gente hablando de estas experiencias, y su principal apoyo fue su esposo. Cuenta que dudó de si lo había soñado, aunque sabía que algo así no se puede inventar, y que no podía leer las historias de otras personas porque lo suyo le parecía sagrado y se sentía muy frágil.
Lo que aprendió y cómo vive hoy
Mariko dice que el mensaje que recibió fue recordar quién es y regresar a ayudar a las personas. Según ella, al principio se resistió y respondió que no, hasta que entendió que tenía algo más que hacer. Cuenta que le explicaron que cada persona tiene su momento y que no se puede ir antes ni después. También dice que su intuición quedó magnificada y que, aun así, lo que más quería era ser normal.
Relata que hizo su primer podcast hace unos cinco años y que no estaba preparada para algunos comentarios hostiles en línea. Su misión, según ella, fue crear una modalidad propia llamada terapia astral, aquello a lo que más se resistió, con síndrome del impostor incluido. En la conversación confirma que trabaja con vidas pasadas y con lo que ocurre entre vidas.
Para Mariko, vivir una vida plena es darte cuenta y recordar quién eres. Define a Dios como una conciencia de unidad en constante expansión, el amor como nuestra verdadera identidad y la realidad última, sin opuesto, y el propósito de la vida como recordar quién eres. Si pudiera hablar con la pequeña Mariko, le diría que lo haga, que no se preocupe y que cree en ella.
Para quién es este episodio
Este episodio es para ti si te interesan las experiencias cercanas a la muerte y quieres escuchar un relato detallado, contado con calma y sin dramatismo. También es para quienes se preguntan qué ocurre entre vidas, si existen las vidas pasadas o cómo se relaciona la revisión de vida con la responsabilidad por nuestros actos.
Si estás buscando la misión de tu alma, la conversación ofrece una perspectiva sencilla, según Mariko: quitarte la presión, preguntarte quién eres y dejar que el hacer nazca de ahí. Y si has vivido algo que no te atreves a contar por miedo a que piensen que estás loco o loca, su historia sobre los años de silencio y las dudas puede acompañarte. Es el testimonio personal de una mujer; tómalo con tu propio criterio.
Enseñanzas espirituales
- Tus actos importan desde pequeño. Según Mariko, incluso a los cuatro o cinco años eres responsable de lo que haces, y en la revisión de vida sientes el efecto en la otra persona.
- La revisión de vida no es un tribunal. Ella la describe como mirar si te acercas o te alejas de tu alma, con un amor sin opuesto y sin juicio.
- Todos somos uno. Según ella, no hay nadie más, y por eso quienes están en reinos inferiores también suben cuando suben los demás.
- Recordar quién eres es la misión. Dice que lo único para lo que estamos aquí es la autorrealización, y que el hacer nace de ahí.
- Lo que más resistes puede señalar tu tarea. Su propia misión, la terapia astral, fue aquello a lo que más se resistió.
- Quita la presión y ponte en acción. Pregúntate quién eres y, cuando sepas lo que viniste a hacer, deja de jugar a ser pequeño.
Enlaces del invitado: conecta con Mariko Frederick
- Buscar a Mariko Frederick en YouTube
- Su sitio web es soulpriority.com y puedes encontrarla en redes sociales como Mariko Frederick.
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Preguntas frecuentes
¿Quién es Mariko Frederick?
¿Qué le ocurrió a Mariko antes de su experiencia cercana a la muerte?
¿Qué vio y sintió Mariko al pasar detrás del velo?
¿Cómo fue su revisión de vida?
¿Qué dice Mariko sobre lo que sucede entre vidas?
¿Qué significa que la Tierra es un planeta de promedio C?
¿Qué diferencia hay entre los seres de reinos superiores e inferiores según Mariko?
¿Cómo describe Mariko la misión del alma?
¿Cómo fue su recuperación después de la experiencia?
¿Dónde puedo ver el episodio completo y leer la transcripción?
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Sigue la transcripción
Mariko Frederick: Recuerdo todo el proceso de morir. Recuerdo estar acostada en la cama, con mis amigos y mi familia a mi alrededor. Y de nuevo, sentirlo familiar, aunque yo no quería morir. Me aferraba a la vida y, a la vez, sentía que este proceso me resultaba muy familiar. Pasando por mi revisión de vida, y esta es la que de verdad me golpea. Cuando me llevaron por esa revisión de vida, me mostraron lo que podría haber hecho. Mi potencial, si hubiera vivido la tarea que tenía en el alma, si hubiera hecho lo que me dijeron que hiciera desde siempre. Esto es lo que habría pasado: habrías ayudado a las personas de manera exponencial, tu vida habría tenido más impacto en los demás. Y entonces dije: “Está bien, mándenme de vuelta. Lo haré. Ahora lo entiendo. Lo siento, lo haré. Déjenme volver a entrar”. Y me dijeron: “No puedes. Estás muerta. Ya es demasiado tarde. Y nunca volverás a ser esa persona”.
Alex Ferrari: Quiero darle la bienvenida al programa a Mariko Frederick. ¿Cómo estás, Mariko?
Mariko Frederick: Estoy bien, gracias. ¿Y tú?
Alex Ferrari: Muy bien, muchas gracias. Gracias por venir al programa, y tengo muchas ganas de escuchar tu interesante recorrido en la vida hasta ahora. Como se dice, has hecho algunas cosas que la mayoría de las personas no hemos hecho. Así que mi primera pregunta para ti es: ¿cómo era tu vida antes de tu experiencia cercana a la muerte?
Mariko Frederick: Era buena. Yo diría que había llegado. Tenía 29 años cuando sucedió. Antes de eso tenía una práctica de tiempo completo, bastante exitosa, en medicina china. Era una escaladora apasionada, estaba en forma. Tenía un grupo de amigos. Todo estaba bien. Me acababa de casar. Y todo iba muy bien. Siento que había llegado a la cima de lo que se supone que uno debe tener en la vida. Y entonces morí.
Alex Ferrari: Entonces no había nada… O sea, ¿no estabas fuera de camino? O tal vez descubramos más adelante que sí lo estabas, todavía no lo sé. Normalmente, tal vez esa experiencia ocurre cuando alguien está fuera de camino, y hay que recordarle lo que tiene que hacer, o hay un cambio por aquí o por allá. Pero déjame preguntarte, antes de llegar a tu experiencia cercana a la muerte: ¿eras religiosa de niña? ¿Seguías alguna religión?
Mariko Frederick: La verdad, no. Mi mamá es de Japón, así que creo que su familia era sintoísta. Y yo fui a muchos funerales budistas y cosas así mientras crecía. Mi papá creció católico y luego cristiano, pero los dos tuvieron experiencias en la iglesia que no fueron muy positivas. Así que no crecimos con religión.
Alex Ferrari: O sea que no tenías creencias religiosas previas, creencias religiosas fuertes, antes de irte…
Mariko Frederick: Fuertes, no. Creo que fui un poco a la escuela dominical, pero bromeo diciendo que me pregunto si eso era solo como una guardería para la iglesia.
Alex Ferrari: Entonces la vida va muy bien. Has llegado a la cima de lo que crees que se supone que debes alcanzar a los 29 años. Y entonces tú piensas que mueres. ¿Cómo pasó eso?
Mariko Frederick: Pues, la historia… no quiero contarla a fondo porque afecta a algunas personas. Lo que pasó fue que fui con alguien que practicaba medicina alternativa, que debía tener licencia y que básicamente ejercía como si fuera una médica alternativa con licencia. Y más tarde descubrí que no tenía licencia, que nunca había ido a la escuela y que conseguía el equipo que usó conmigo a través de la licencia de doctorado de otra persona. Así que me lesionó hasta el punto de tener una experiencia cercana a la muerte. Después supe que yo era la quinta persona que había lastimado; una de ellas estaba en cuidados intensivos. Ella ya se había enfrentado al fiscal general de ese estado. Y eso es básicamente lo que pasó. Pero sí, supongo que fue una llamada de atención. Porque, quiero decir, yo iba por buen camino. Y entonces faltaba una pieza. Así fue como sucedió.
Alex Ferrari: Entonces, ¿tú… o sea, moriste en la camilla, en el hospital? O sea, ¿cómo fue eso? ¿Cómo siguió?
Mariko Frederick: Sí, casi desearía que hubiera sido así, porque creo que habría tenido más sentido para mí. En realidad no. Me fui poniendo cada vez más enferma, pero no era algo que pudiera señalar y decir: “Ah, esto está pasando”. Simplemente me sentía mal. Me sentía muy mal, muy rara. Y fue al día siguiente cuando tuve la experiencia cercana a la muerte. Y yo solo pensaba: algo anda mal. No sé si alguna vez has tenido algo que anda mal en tu cuerpo. Quiero decir, desde cualquier cosa, como que me operaron del apéndice, ¿no? Y simplemente sabes que algo anda mal dentro de ti. Y era así. Pero como he vivido ambas experiencias, la de una apendicectomía y esta, esto era mil veces más: algo anda muy mal. Pero no podía ubicarlo, no me dolía en un solo lugar, ¿no? Y yo había trabajado en una unidad de cuidados intensivos de neurotrauma. Así que somos algo así como, ya sabes, las enfermeras y los médicos somos los peores pacientes, en cierto modo, porque estamos evaluando y decimos: “Ay, no, estoy bien. Estoy bien. Estoy bien”. Y entonces fui a acostarme. Y ahí fue cuando sucedió. Fue como si toda la fuerza vital se drenara de mi cuerpo. Y ahí fue cuando tuve la experiencia. Así que no fue en su consultorio. Fue un poco más tarde.
Alex Ferrari: ¿Y saliste disparada de tu cuerpo? ¿Qué fue lo que pasó cuando moriste?
Mariko Frederick: Estaba acostada sintiendo este peso aplastante en el pecho, se sentía como hierro, como si hubiera un peso de hierro sobre mi pecho. Y sentía que respirar era muy difícil, ¿no? Empujaba este peso hacia arriba y lo dejaba caer, y lo empujaba otra vez y lo dejaba caer. Y finalmente pensé: creo que voy a dejarlo caer. Y cuando lo hice, ahí fue cuando morí. Y en ese mismo instante reconocí que no iba a morir, porque no existía la muerte. Pero recuerdo sentir, antes de ese momento, que mi sangre parecía hecha de plomo. Todo era muy pesado. Y respirar era muy difícil. Y simplemente pensé: respirar es muy difícil, ¿para qué lo hago? Porque fue de repente esta epifanía de que no tengo que hacer esto. No tengo que hacer esto. Y de nuevo, no se sintió como que me estuviera muriendo. No se sintió como algo aterrador ni triste. Y entonces di mi último aliento. Y ahí fue cuando sentí que la fuerza vital se drenaba de mi cuerpo, como se vaciaría una piscina. Y entonces vi esto, era como si casi siempre hubiera estado ahí, pero esta luz como de mil soles brillando en mi frente. Era tan familiar y tan cálida, como si siempre hubiera estado ahí. Y recuerdo haber sentido: vaya, respirar está sobrevalorado. Es curioso que pensemos que tenemos que hacerlo. Y simplemente sentí: ah, vaya, esto es mucho mejor, ¿no? Y todavía con la idea de que supongo que me estoy muriendo, pero a la vez no. Así que era tan familiar. Este proceso me resultaba muy familiar. Y después de eso, supongo que estaba flotando sobre mi cuerpo. Porque recuerdo que observaba a mi esposo en la cocina. En realidad estaba preparando un té medicinal, porque sabíamos que yo no me sentía bien, aunque no sabíamos qué tenía. Así que le había pedido algo de medicina china, que juntara esas hierbas, a ver si me sentía mejor. O sea, yo decía: sí, yo no creía que me estuviera muriendo. Solo pensaba que no me sentía bien. No sabía qué estaba pasando. Entonces lo observé. Y recuerdo que me despedí, sintiendo muchísimo amor por él y sabiendo que él iba a estar bien. Y que se volvería a casar, y que todo estaría bien. Y que quizá no sería igual que lo que tenemos, pero que él estaría bien. Y de ahí pasé, por así decirlo, a la experiencia cercana a la muerte propiamente dicha, donde me despedí de mi familia. Y luego, es curioso, voy a usar términos que no tienen sentido, pero diré que di un paso detrás del velo. Aunque no era un paso, porque ya no estaba en mi cuerpo. Y entonces, del otro lado del velo fue donde todo empezó a desplegarse y a suceder. Y ahí fue donde tuve mi revisión de vida. Y
Alex Ferrari: Vamos paso a paso. Quiero detalles. Esto suena muy emocionante. Sé que para ti ya es algo conocido, pero mucha gente no lo ha escuchado. Entonces, cuando pasas al otro lado del velo, ¿qué es lo primero que ves?
Mariko Frederick: No vi, porque ya no ves con tus ojos humanos. Para mí era sentir, y soy muy empática y todo eso. Pero para mí era sentir. Y luego, supongo que sí empecé a ver mi revisión de vida. Y pude ver todo, todo lo que fue importante, ¿no?, que era un momento de decisión y de interacción que importaba, no cada vez que me até los zapatos o me cepillé los dientes, sino estos momentos de interacción. Así que el primero que realmente recuerdo, porque era como si todo fuera bien, bien, bien, bien, bien, mucho amor, cuando eras una niña pequeña, una bebé, todo estaba bien. Y entonces tenía cuatro o cinco años. Y fui mala con alguien a propósito por primera vez. Y ahí fue donde de verdad empezó mi revisión de vida: yo estaba usando mi energía, mi poder, incluso en el kínder. O sea, tenía cuatro o cinco años, incluso a esa edad, pero lo hacía intencionalmente para lastimar a alguien. Me burlaba de ella por algo y la hice llorar. Y en esa revisión de vida, en ese primer momento, hay varios, pero ese primero fue tan decisivo para mí, porque me di cuenta de que solo porque seas pequeña no significa que no sepas lo que haces, ¿no? Solo porque era pequeña no significaba que no fuera responsable de mis actos en ese momento. Y entonces pude experimentar ese momento desde mi punto de vista, siendo mala con esta niñita. Y desde su punto de vista, como si yo estuviera dentro de su cuerpo sintiendo lo que ella sentía. Y yo solo estaba siendo mala y burlándome de ella por algo que tenía que ver con huellas de perro en el cemento, era algo realmente tonto. Y ella pensaba que era gracioso. Y yo le dije que el perro había muerto y cómo le gustaría a ella que, si se muriera, la gente se riera de ella, y yo estaba siendo realmente mala. Y desde su punto de vista podía oír en su cabeza: ¿por qué hace esto? ¿Por qué es tan mala conmigo? Como que ella no entendía, y se le empezaron a llenar los ojos de lágrimas y lloró. Y al mismo tiempo yo podía sentirlo desde esa conciencia de Dios, de cero juicio, solo amor, sosteniendo el espacio y observando desde cero juicio. Así que sentí las tres cosas simultáneamente. Y luego dejé de ser mala con ella, porque la hice llorar y no quería meterme en problemas. Esa fue mi primera gran experiencia de revisión de vida. No importaba lo pequeña que fuera, lo hacía a propósito, y se supone que nunca debemos lastimar a alguien intencionalmente. Y así aprendí a no ser nunca así. Por cierto, ella no recuerda ese momento. Y también me ha perdonado.
Alex Ferrari: Antes de seguir, ¿estás en una habitación? ¿O son solo pantallas frente a ti? ¿Cómo era?
Mariko Frederick: No, era como un vacío, todo era negro, pero no sin luz. La forma en que lo describo es que un solo rayo de luz habría sido un objeto extraño. Era solo este vacío de amor, dicha, alegría, paz, en constante expansión. Y había un ser allí cuya tarea era ayudarme durante este proceso de mi revisión de vida. Así que pasé por la revisión de vida y vi, de nuevo, todos los momentos decisivos; lo describo como cuando estaba alineada con el alma frente a cuando estaba alineada con el ego. Porque en realidad no es bueno o malo. Es simplemente si estás volviendo a casa o alejándote de casa, dentro de ti, dentro de tu alma. Y así, viendo mucho y sintiendo gratitud, supongo, y entonces, podríamos decirlo así, gratitud del universo, gratitud de Dios cuando yo hacía un buen trabajo, pero tanta gratitud que me habría hecho estallar si pudiera sentirla en este cuerpo humano. Y también mi propio arrepentimiento profundo y mi decepción cuando hacía algo basado en el ego; no venía del universo, el universo era imparcial. No juzgaba, excepto cuando yo hacía algo bueno. Y había un amor tremendo. Y era mi amor por mi propia alma, ¿no? Porque no había nadie más, ¿no? Todos somos uno. Pero yo todavía estaba experimentando la dualidad. Así que sentía ese amor y también ese arrepentimiento profundo cuando estaba fuera de alineación.
Alex Ferrari: Pero no parece que hubiera juicio. No, simplemente no hay juez. No hay nadie ahí, como en un tribunal, diciendo: “Muy bien, defiende tu vida. Mira lo que hiciste a los cinco años. ¿Qué te pasa?”. Nada de eso.
Mariko Frederick: No, era como ver a dos niños pequeños, como si tú, creo que tienes hijos, si tienes, ver a tus pequeños cuando eran chiquitos cometer un error. Mi hija el otro día estaba sirviendo un vaso de algo. Y siguió sirviendo y se desbordó. Es algo que todos hemos vivido, ¿no? Entonces yo solo lo veo pasar, como: “Ahí vamos. Bueno, así es como va a aprender”. Era ese tipo de juicio, ¿no? Era muy dulce. Es curioso decir “parental”, porque no siento que Dios sea nuestro padre de esa manera. Porque en la conciencia más elevada todos somos uno. Pero diré que en mi revisión de vida se sentía muy así, como este ser benevolente cuidándome, con una sonrisita traviesa. Como: “Sí, ya sé, ya sé”. Pero había tanto amor, que nunca podía haber… no había dualidad en el amor. Así que no podía haber juicio, porque no existía su opuesto.
Alex Ferrari: Entonces, durante tu revisión de vida, ¿hubo…? He oído antes, en otras experiencias cercanas a la muerte, de vidas paralelas. O sea, uno piensa: “Ay, me pregunto qué pasaría si me hubiera casado con Joey en lugar de con otro”, y ves cómo se desarrolla eso. ¿Tuviste algo así?
Mariko Frederick: No, solo vi la vida que estaba viviendo. Creo que el propósito de toda mi experiencia cercana a la muerte era simplemente recordarme que me pusiera manos a la obra. Así que eso no lo vi, pero sí me descargaron algo, yo no sabía qué era, ya sabes, tienes esta experiencia enorme. Y después de esa revisión de vida de ver todo, y yo solo tenía 29 años, así que no había vivido tanto, y gran parte eran simplemente errores que cometí. El mayor error, honestamente, fue el intencional de cuando era pequeña. Eso fue lo más grande con lo que regresé. Porque creo que podemos excusarnos, y me di cuenta de que no, no podemos. Sabes que te vas a meter en problemas. Pero no hagas eso. Así que después de eso, supongo que me limpiaron de algo. Recuerdo que vi una silueta cayendo a través de una gran luz redonda. Y recuerdo haberle preguntado a este guía: “¿Quién es, qué es eso?”. Y me dijeron: “Es la parte de ti que se apega”. Y simplemente, en silencio, la vimos moverse por este túnel de luz. Y luego pasamos a la siguiente fase, que era conocer a estos cuatro seres. Pero no puedo decirte cómo se veían, porque no tenían forma. Eran como seres de amor infinito, pero yo podía percibir que eran cuatro. Y simplemente me bañaron con este amor divino intenso e incondicional, que de nuevo habría hecho estallar a un cuerpo humano. No podríamos aceptar tanto en nuestra encarnación. Y me sentí tan conectada con ellos. Y entonces era casi como si estuviéramos teniendo una reunión. Pero de nuevo, yo no estoy en forma física. Ellos no están en forma física. Así que no puedo decirte cómo se veía, pero podía sentir que estábamos conectados. Y era un momento muy sagrado, en el que yo percibía que se conectaban conmigo y me daban información que usaría más adelante. Y así, nos quedamos en silencio, en la quietud. Y cuando eso se completó, dije: “Está bien, eso… sea lo que sea, lo usaré más adelante”. No sabía qué era. Y recuerdo que de nuevo, es tan curioso, estas limitaciones humanas, las palabras que tenemos, también estar de pie. No estoy de pie en ningún lugar, porque no estoy en el cuerpo. Pero se sentía como si estuviera de pie observando a través de todo el universo, y tuve esta realización completa de quién soy: que nunca fui Mariko, nunca fui una escaladora, nunca fui nada de lo que pensaba que era, y que por fin era yo misma, y que soy amor, soy alegría, soy dicha, soy paz. Esto es lo que soy. Y todo lo demás simplemente se fue derritiendo. Y me di cuenta y sentí que todos somos uno. Así que nunca podría ser Mariko, porque somos uno. Entonces tengo este despertar, esta realización, y siento la dicha del universo. Cuando me han preguntado cuánto tiempo, fue como, no sé, 800 años, ¿sabes? Se sintió como toda una vida, muchas, déjame decirlo así, una vida aquí es solo un instante, ¿no? Así que se sentía como que ahí estaba experimentando el tiempo infinito como mi verdadera realidad, mi verdadera identidad como el alma infinita. Y ahí fue cuando oí la voz decir: “No es tu momento, tienes que regresar”. A lo cual respondí que no. Porque, o sea, ¿regresar y ser quién? ¿No? Llevaba tanto tiempo ahí. Yo estaba como: ¿qué? Y entonces dijeron: “Tienes que regresar, tienes que regresar y ayudar a las personas. No es tu momento”. Y la forma en que me comunicaba era lo que yo llamo una onda de pensamiento. Era como una onda de todo lo que intento comunicar, pero en un pensamiento, y no era a través de palabras. No era verbal. Y yo comuniqué de vuelta: “No”. Y otra vez me comunicaron: no es mi momento, tengo que regresar y ayudar a las personas, y explicaron que todos tienen su momento. Y no puedes irte antes y no puedes irte después. Y que este no es tu momento, tienes que regresar y ayudar a las personas. Y entendí en ese momento: está bien. Está bien, lo haré. Tengo algo grande, tengo algo más que hacer, sea lo que sea. Y recuerdo que intentaba volver a entrar en mi cuerpo. Y no sabía cómo, porque, ¿cómo se hace eso? Entonces dije: “Está bien”, y no pasó nada. Y entonces les dije que no podía volver a entrar en mi cuerpo, y sentí que me lanzaban a través del espacio. Y entonces estaba en mi cuerpo, respiré, y había un dolor desgarrador. Y pensé: tengo que llegar al hospital. Y apenas tuve ese pensamiento, fue casi como si volviera a estar un poquito con ellos. Y me dijeron: no uses la medicina occidental. Y me hicieron saber que, si lo hacía, interrumpiría lo que hubiera ocurrido, los códigos de luz que había recibido, lo que fuera que estuviera pasando. Me di cuenta de que ese no era el camino. Lo cual fue difícil, porque yo había trabajado en cuidados intensivos de trauma. Y mi mente lógica decía: tienes que ir al hospital. Así que me lo hicieron saber, pero a un nivel tan profundo que de verdad lo entendí. Y entonces regresé.
Alex Ferrari: Y cuando regresaste con toda esta información que me acabas de contar, ¿recordabas todo en el momento en que regresaste, después de que empezaste a mejorar? Lo recordabas todo, ¿correcto? ¿Todo? Sí. ¿Pensaste que era como un sueño? ¿O de verdad tenías una comprensión clara de lo que había pasado?
Mariko Frederick: Ambas. Yo sabía que era real. Y al mismo tiempo quería que no lo fuera. Fue difícil. No fue divertido. Entonces no había podcasts, no había gente hablando de experiencias cercanas a la muerte. Sentí como si hubiera perdido mi identidad, y ahora tenía que volver y ser Mariko, y no sé quién es esa realmente. Y traigo conmigo toda esta otra pieza. No sé qué hacer con ella. Tengo 29 años. No sé. Así que era como ambas cosas a la vez. Sí tuve mis dudas, como: quizá estaba soñando, quizá lo inventé, quizá, quizá, quizá. Y a la vez sabía que no, que eso no se puede inventar.
Alex Ferrari: O sea, a los 29 apenas estás empezando a entender las cosas. Ya las tienes resueltas… pero ay, no, claro, creemos que lo tenemos todo resuelto a los 29.
Mariko Frederick: Incluso siendo un alma vieja, creemos que sí. Pero mientras más años llevamos aquí, más experiencia tenemos.
Alex Ferrari: ¿En qué año fue, en qué año fue esto? Espero que no te moleste que lo pregunte.
Mariko Frederick: Supongo que fue en 2023, mayo, o por ahí. 2020, perdón, 2000. Y bueno, he tenido algo de daño cerebral. Lo siento. Fue hace 20 años.
Alex Ferrari: O sea, fue en 2000… 2004.
Mariko Frederick: En realidad creo que fue en 2003, porque creo que fue a finales de otoño. Fue en otoño. Antes de eso había tenido otros problemas, así que he tenido mi cuota de mini derrames y crisis de ausencia también. Así que no siempre recuerdo todo.
Alex Ferrari: Hace 20 años, sí, tienes toda la razón. Todavía no había podcasts. O si los había, sería Joe Rogan en alguna oficina grabando algo. Así que sí, los podcasts realmente no eran algo común entonces. De las experiencias cercanas a la muerte se hablaba, pero no tan abiertamente como ahora, ni había tantas como ahora. Así que realmente no tenías un sistema de apoyo cuando regresaste para lidiar con esto. Psicológicamente esto tuvo que haberte trastornado.
Mariko Frederick: Ay, sí. Sí, o sea, es como ganar y perder identidad al mismo tiempo. Pero ganar la identidad de este ser de luz, ¿y qué haces con eso hace 20 años? Incluso habiendo estado en la medicina alternativa y teniendo en ese momento esta práctica un poco esotérica, todavía no sabía qué hacer con esto, con lo que sabía que tenía que hacer. Mi sistema de apoyo era mi esposo, que estaba ahí cuando sucedió y que, ya sabes, ha sido mi constante. Pero ¿tenía una vía para expresar esto y para digerirlo? No. Sabía que pasaban, eso sí. Lo sabía porque, trabajando en cuidados intensivos, escuchas muchas historias cuando tus pacientes regresan y te cuentan lo que pasó. Así que sabía que era algo que existía. Pero, ya sabes, en mi mente yo decía: ¿eso no pasa en los hospitales? O sea, ¿puede pasar incluso en casa? Creo que tu mente intenta salirse de ello.
Alex Ferrari: Sí. Porque tu mente intenta procesar algo que no se puede procesar. Algo que realmente no se puede procesar, porque está muy por encima del hardware que tenemos. O sea, toda esta experiencia está muy por encima del hardware que tenemos: descargas de conocimiento infinito, sin tiempo, amor infinito, sin dualidad. Esto va contra todo lo que nuestro hardware, nuestros cerebros, están hechos para entender. Entonces, al salir de esto, tenías a tu esposo, o sea, tu esposo al menos estaba ahí para apoyarte y hablaste con alguien de esto, lo cual es genial, porque muchas personas con experiencias cercanas a la muerte no pueden hablar de esto con nadie, porque creen que están locas. ¿En qué momento saliste públicamente, saliste del clóset de las experiencias cercanas a la muerte, y empezaste a contárselo a tu familia, amigos, colegas, cosas así?
Mariko Frederick: Sí les conté a algunos familiares y amigos en ese momento, pero acabábamos de mudarnos a otro estado. Así que no tenía realmente una comunidad ahí. Pero sí les conté a algunos amigos y familiares por teléfono, porque estaba explicando por qué estaba tan enferma. Porque estuve enferma durante 10 años. No es que me hubiera mejorado del todo al día siguiente, ya sabes. Siempre digo que perdí un pedazo de mi vida, gané mucho, pero perdí mis 30, que fueron, ya sabes, de estar enferma y pasar por muchas cosas. Y no sabía qué estaba pasando. Y, curiosamente, cuando sí fui a ver a un médico occidental, no fui al hospital, pero sí fui a ver a un médico occidental semanas después, para ver si había algún daño permanente, porque estaban pasando cosas grandes. Y yo decía: bueno, no sé, ya sabes, qué bueno que no me voy a morir, porque no me lo van a permitir, pero qué está pasando con mi cuerpo físico. Y cuando encontré a este médico, él había tenido una experiencia cercana a la muerte ocho años antes y entendía lo que se me había indicado: no usar medicina occidental. Así que pudimos tener una conversación, lo cual fue muy lindo, sentir que: ok, no estoy loca. Esto sí pasa. Y entonces tomó… perdón, ¿cuál era tu pregunta?
Alex Ferrari: Cuándo saliste del clóset de las experiencias cercanas a la muerte.
Mariko Frederick: Creo que hice mi primer podcast y lo compartí públicamente hace cuatro o cinco años, tal vez. ¿Hace cinco años, quizá?
Alex Ferrari: ¿Y cómo lidiaste con las personas a tu alrededor, tu familia, tus amigos, tus colegas? O sea, asumo que todos estuvieron abiertos a esto, o tal vez sí lo estuvieron, ¿fue así?
Mariko Frederick: No sé. No hablamos… realmente no hablo de eso con mi familia. Mis padres ya fallecieron. Así que ahora ya lo saben todo. Entonces no hablé mucho de eso con mi familia, y con un familiar, más adelante, con quien pude hablar de este tipo de cosas. No fue una gran conversación. Creo que al principio la gente quería saber, o sea, después de que pasó, y personas que quizá ni siquiera conocía bien querían saber. Y me mandaban por correo enlaces a historias de otras personas. Creo que ya existían los blogs entonces. Y la gente quería que yo leyera otras historias, y yo no podía hacerlo. Era como si lo que me había pasado fuera tan sagrado que no podía, no podía absorber más información de la experiencia de otra persona. No podía. Me sentía muy frágil, estaba muy enferma. Así que tardé mucho tiempo en poder hablar de ello públicamente. Y cuando lo hice, no estaba preparada para algunos de los trolls en línea. Y eso fue muy difícil, ya sabes, el que alguien te crea o no, o lo que sea. Así que ha sido un camino difícil. Me tomó mucho tiempo compartir esto públicamente.
Alex Ferrari: Según tengo entendido, regresaste con algunas habilidades que no tenías antes de la experiencia cercana a la muerte. ¿Es cierto?
Mariko Frederick: Sí, creo que, o sea, una es simplemente esa conciencia y esa conexión, ¿no?, que ya tenía. Creo que la experiencia cercana a la muerte, ya sabes, “recuerda quién eres y regresa a ayudar a las personas”, significa algo distinto para mucha gente. Y para mí, yo sabía exactamente de qué hablaban, pero me resistía. No quería, porque quería ser normal. O sea, de verdad quería ser normal. Toda mi vida nunca he sido normal. Siempre me han pasado cosas raras que yo pensaba que eran normales. Y luego descubrí que no lo eran. Así que no quería una cosa más que me pusiera fuera de lo normal. Fue difícil sentirme con los pies en la tierra en quien era ahora. Y en cuanto a algunas de las habilidades que tenía, mi intuición se magnificó, ya sabes.
Alex Ferrari: Ahora, ¿trabajas con vidas pasadas y también con lo que hay entre vidas? Recuerdas las tuyas y las de otras personas también, ¿correcto?
Mariko Frederick: Sí. Ese fue el gran mensaje cuando regresé. Me dijeron: “Recuerda quién eres”, y yo pensé: ¿de verdad tengo que hacer eso? Yo permanecí consciente entre vidas. Y pensé que todos lo hacían. Pensé que era totalmente normal. No lo supe hasta los nueve, hasta los 19 años aproximadamente, cuando alguien me dijo que la gente no recuerda lo que hay entre vidas. Así que para mí, “recuerda quién eres, regresa y ayuda a las personas” era que me llamaban a empezar a compartir mi historia de lo que nos pasa entre vidas. Porque pensé… no sabía que la gente no recordaba eso, o no recordar, como que lo olvidaban. Pero no sabía que no todos experimentaban una sola vida larga.
Alex Ferrari: Entonces, ¿qué es lo que pasa entre vidas? No lo recuerdo, no lo recuerdo. Me encantaría saberlo.
Mariko Frederick: Es curioso, porque de alguna manera la gente dice que no recuerda. Pero cada vez que cuento mi historia, es como: sí lo recuerdas, hay un recuerdo dentro de ti. Así que en mi última vida, morí probablemente a la edad que tengo ahora, creo que estaba en mis 40, tenía una hija pequeña, yo era hombre. Mi esposa había muerto. Y fue hace cientos de años, aunque, o sea, podría haber sido hace 1000 años. Y vivía en un edificio de ladrillo de dos pisos. Y recuerdo que subía a mi casa, y procesaba lo que acababa de saber, que era que iba a morir. Y llevaba unos pantalones marrones y una camisa de lino, parado en mi ventana, viendo a un hombre empujar un carrito con verduras. Vendía verduras y se iba a casa por ese día. Y recuerdo que tenía tres hijas y yo sabía dónde vivía. Y me sentía muy ligero, me estaba compadeciendo un poco de mí mismo. Y pensaba: bueno, este hombre vende verduras y yo me voy a morir. Y yo era, no sé, algún tipo de funcionario, algo así como el alcalde del pueblo. Y recuerdo que el último proyecto en el que trabajé fue volver a poner en marcha el molino de viento. Y si a alguien se le quemaba la casa, yo me aseguraba de que todo saliera bien y de que recibieran lo que necesitaban. Y tenía este papel en este pueblo donde estaba, y estaba procesando que pronto iba a morir. Y recuerdo todo el proceso de morir. Recuerdo estar acostado en la cama, con mis amigos y mi familia a mi alrededor. Y de nuevo, sentirlo familiar, aunque yo no quería morir. Y me aferraba a la vida, sintiendo también que este proceso era muy familiar, pasando por mi revisión de vida. Y esta es la que de verdad me golpea. Cuando me llevaron por esa revisión de vida, me mostraron lo que podría haber hecho, mi potencial, si hubiera vivido la tarea que tenía en el alma, si hubiera hecho lo que me dijeron que hiciera desde siempre. Esto es lo que habría pasado: habrías ayudado a las personas de manera exponencial, tu vida habría tenido más impacto en los demás. Y entonces dije: “Está bien, mándenme de vuelta. Lo haré. Ahora lo entiendo. Lo siento, lo haré. Mándenme de vuelta”. Y dijeron: “No puedes, estás muerto, ya es demasiado tarde, y nunca volverás a ser esa persona”. Así que vivo con eso todos los días, ese profundo arrepentimiento de querer haber vivido la tarea que tenía en el alma y, al mismo tiempo, con un poco de nervios por ello. Y yo fui así toda mi vida. Así que de ahí seguí. Y en realidad no pasé directo a los reinos superiores, porque tenía a esta hija pequeña y sentía que no quería dejarla. Así que me quedé en este estado intermedio, mirándola casi como si estuviera viendo una película. Y ella lloraba y estaba en la cama todo el tiempo. Y no fue hasta que empezó a vivir su vida y a sentirse feliz otra vez que me di cuenta de que necesitaba seguir adelante. Ella está viviendo su vida y es hora de que yo vaya a vivir la mía. Y en ese punto pasé al reino superior, pasé al reino astral, que es un mundo hecho de luz, y entras en un cuerpo de luz. Y es donde usas tus chakras y eres telepático. Creo que mucha gente sentiría que esto es el cielo. Recuerdo que cuando llegué por primera vez no podía moverme ni ver nada. Era como si todo a mi alrededor fuera blanco. Y entonces me di cuenta de que tenía que abrir mi ojo espiritual. No es que lo pensara, sino que fue como: ah, claro, yo sé cómo hacer esto. Y al abrirlo, recuerdo que el mundo a mi alrededor simplemente cobró vida. Era como un planeta. Es un reino superior, pero era un planeta. Y recuerdo mirar mi cuerpo y sentir: ah, claro, esto es lo que soy. Me sentía mucho más alto, muy joven y simplemente sano. Tan sano, como si estar enfermo fuera imposible. Y sentir este amor y esta paz radiantes. Y recuerdo mirar hacia abajo y ver el pasto bajo mis pies, mis pies descalzos. Y simplemente mirar hacia abajo y ver este pasto verde esmeralda brotando a mi alrededor. Y reconocer que este mundo, como que en la Tierra solo vemos la mitad del arcoíris. Y allá hay toda una categoría distinta de color. Y de nuevo, es tan familiar cuando lo estás experimentando, que dices: ah, claro, yo sabía eso, lo sabía, ¿no? Y simplemente experimentar el agua moviéndose por este río, pero estaba hecho de luz, y todo ahí está hecho de luz. Y tuve toda una vida entera ahí. Donde al principio yo… mucha gente, cuando entra en la muerte, entra en un sueño de la muerte, duermen un rato. A veces duermen todo el tiempo hasta que regresan. Yo, por mi parte, tomé una siesta. Y encontré este prado. Y fui al prado y me acosté y tomé la siesta más épica de todas, que fue como una siesta de probablemente días, semanas, meses, no tengo idea. Porque no necesitas comida de la misma manera. Es diferente, porque eres solo un cuerpo de energía. Y recuerdo que mi maestro venía al prado, casi como: ¿ya te despertaste? ¿Estás listo? Y yo decía: cinco minutos más. Y días, semanas después, no sé cuánto fue, él volvía, y yo podía sentir que era hombre, aunque allá puedes ser hombre, mujer, lo que quieras. Puedes cambiar de cuerpo, puedes tener cuerpo de hombre, cuerpo de mujer, realmente no importa. No es gran cosa allá. Pero finalmente estuve listo. Y en ese punto, recuerdo que había algunas enseñanzas que se daban conmigo, yo tenía un papel ahí donde yo… yo tenía este prado de forma ovalada donde pasaba el rato todo el tiempo. Y recuerdo ver a todas estas personas espirituales junto al río, en un círculo, teniendo conversaciones, y yo pensaba: ay, Dios mío, quiero ir allá. Pero no podía, porque no había alcanzado la conciencia necesaria para poder ir a comunicarme con ellos y tener esa relación. Así que trabajé en mí mismo, medité. A veces la gente venía a mi prado y yo los sanaba, yo tenía un papel de sanador, hasta que finalmente pude ir y unirme a ese grupo de personas junto al río y conversar. Y es interesante, porque mientras hacía eso, algunas personas se iban, y nosotros decíamos: ¿por qué te irías? Esta es la comunidad espiritual más increíble de todas, ¿no? Y estamos conversando y comunicándonos. Y entonces me pasó a mí. Y me di cuenta de: ay, Dios mío, estoy interpretando el papel de una persona espiritual. Y no estamos aquí para interpretar ningún papel. Estamos aquí para soltar todos los papeles que creemos ser en la Tierra; en el reino astral no quieres tener un papel. Así que eventualmente yo también me fui, regresé a mi prado y medité, y seguí trabajando en mí mismo, conectando, tratando de conectarme con la conciencia de Dios en el nivel más profundo y más alto que pudiera. Y eso es realmente a lo que dediqué gran parte de mi tiempo mientras estuve allí.
Alex Ferrari: ¿Viste a algún pariente o ancestro?
Mariko Frederick: Sí. Ay, sí. Cuando llegas por primera vez. O sea, antes de tomar la siesta, cuando llegué, primero fue esta epifanía de: ok, vaya, todo está hecho de luz. Y luego sí, todos tus parientes están ahí. Y lo bonito es que no son solo de esta vida, también son de vidas pasadas. Así que pude ver a otros seres, otras almas con las que tenía cercanía. Podrías decir que era mi familia, pero no era de una sola vida. Y pude ver a todos, y estaban tan felices. Mi esposa fue el primer ser que me recibió, la esposa que había fallecido. Y esa fue la persona más cercana, y de ahí vinieron todas estas otras personas de la vida actual y de otras vidas. Como: qué bueno verte otra vez, ¿no? Han pasado un par de vidas. Y luego había algunas personas que no me caían bien. Así que en realidad es mucho más casual de lo que a veces pensamos que sería, porque es el hogar. Es normal. Y entonces había algunas personas que, no diría que eran enemigos, pero no nos caíamos bien. Y había este respeto mutuo de que, ya sabes, tal vez habían hecho algo malo en una vida pasada contra mí, o yo les había hecho algo malo a ellos. Pero era este entendimiento de: lo comprendo. No tenemos que abrazarnos y ser amigos, pero gracias. Te aprecio. Te respeto. Así que había, sí, dos tipos distintos de reencuentros. Pero sobre todo había alegría y amor.
Alex Ferrari: Es un concepto muy interesante, porque no lo había escuchado antes. Y tiene sentido que, si hubiera otras entidades o almas, digamos personas, a falta de una palabra mejor, pero digamos almas, a las que quizá les hiciste daño de alguna manera, no hay juicio, pero hay algo energético ahí. Simplemente no sintonizan por la razón que sea, están donde están al mismo tiempo, pero tú…
Mariko Frederick: Respeto profundo, respeto profundo y gratitud, profunda.
Alex Ferrari: O sea, ¿qué es eso? Pero, pero no es… ¿Sí, pero no abrazos y besos?
Mariko Frederick: No, no así… es como si lo hubiéramos hecho.
Alex Ferrari: Gracias por asesinarme en la Edad Media, nada de eso.
Mariko Frederick: Gracias por… cortemos ese lazo kármico, terminemos con eso. No tenemos que ser amigos, pero tampoco tenemos que ser enemigos, y hay mucha gratitud. Porque lo que sea que hayamos resuelto, hay cosas que no podemos resolver en ningún otro planeta más que en la Tierra; hay cosas que no puedes hacer en los otros reinos, ¿no? Hay reinos superiores y hay reinos inferiores. La Tierra, en mi experiencia, es un planeta con promedio de C. Eso no significa que no sea importante. Es muy importante. Pero la energía aquí es de promedio C. Y luego están los reinos inferiores. Y luego los reinos superiores, y hay personas que encarnan desde ambos. Para mí,
Alex Ferrari: ¿Qué quieres decir con promedio de C? ¿Qué quieres decir con promedio de C?
Mariko Frederick: En cuanto a la conciencia, es simplemente un planeta con promedio de C. En cuanto a la conciencia de las personas, la conciencia que está destinado a sostener es el promedio. Pero aquí no hemos terminado. Creo que por eso podemos estar en estos cuerpos y resolver gran parte de nuestras cosas.
Alex Ferrari: ¡Entendido! Entonces hay reinos que no son tan conscientes como nosotros. Y hay otros reinos. Según tu comprensión desde el otro lado, ¿estamos ahora en un ascenso constante en cuanto a la conciencia? Parece que incluso en nuestra vida hemos ido subiendo en conciencia desde que nacimos hasta ahora; no vamos en una espiral descendente. Al menos eso creo. ¿Qué sabes tú?
Mariko Frederick: Pero te diré lo que está pasando según mi entendimiento: sí, estamos subiendo. Todos somos uno. Así que todos estamos subiendo juntos. Seres de reinos superiores han encarnado aquí. Así que no es que todos aquí sean promedio. En este planeta hay muchos seres de conciencia promedio, claro. Pero todos estamos subiendo hacia la realidad de la unidad, de vuelta a recordar quiénes somos, ¿no?, a venir aquí a interpretar este papel. Y luego a decir: ah, es verdad, yo no soy esto. Soy uno con la Conciencia Universal. Soy la conciencia cósmica, soy amor. Así que al venir aquí, hay seres… porque después del reino astral encarné en un reino aún más alto, no es donde me quedé, fui a un reino superior. Desde ahí fui al reino causal. Y luego encarné en este cuerpo, y hay otras personas haciendo eso, hay otras personas aquí a las que llamo seres de reinos superiores, que han encarnado en reinos superiores, en esta dimensión, en otras dimensiones, y están encarnando. Y vinieron aquí a ayudar a elevar el planeta. Y luego también hay seres que están subiendo desde abajo; no son malos, todos somos uno. Están subiendo desde los reinos inferiores. Pero todos somos uno. Así que si lo pensamos como un cuerpo, como ser de un reino superior podrías decir: bueno, estoy a la altura de mis ojos, pero un ser de un reino inferior podría estar a la altura de mis rodillas o de mis pies. Bueno, queremos todo, ¿no? No nos estamos deshaciendo de nada, no estamos cortando nada, queremos todo porque somos uno. Así que a medida que los seres superiores empiezan a transformar el planeta, incluso los seres inferiores son jalados hacia arriba, porque somos uno. Muchas veces siento que los seres de los reinos superiores se están escondiendo. Son tímidos. No están dando el paso para entrar en todo su poder y su potencial y en sus dones, mientras que los seres de los reinos inferiores están viviendo su mejor vida. Están creando genocidio, están haciendo trata de personas, están creando nuevas drogas, drogas de la calle, están… no necesito nombrarlo todo. Lo sabemos. Vienen aquí y están totalmente alineados. Dicen: sí, ok, sé quién soy, sin pedir disculpas, voy a vivir mi mejor vida, porque están sosteniendo esa energía del reino inferior, que es su zona de confort. Así que están viviendo en alineación con quienes realmente son como ese ser de un reino inferior, no con quienes realmente son como el alma infinita. Pero aun así me entiendes, ¿no? ¿Entiendes eso? Y luego hay personas ahí afuera que son de los reinos superiores, que ya han pasado por la Tierra, que han encarnado en los reinos superiores, y ahí es donde se sienten más cómodas. Y luego vienen aquí a encarnar, y están jugando a ser pequeñas, y se dudan a sí mismas, y tienen síndrome del impostor. Y no están creando podcasts ni publicando su libro ni lo que sea que saben que están destinadas a hacer. Porque se esconden, porque la conversación en este planeta tiene demasiado que ver con las cosas de los reinos inferiores. Cuando miras cualquier medio, todo trata de lo que están haciendo los seres de los reinos inferiores. No hay suficientes medios ni suficiente publicidad sobre lo que están haciendo los seres de los reinos superiores, sobre todo lo bueno que está pasando. Y por eso estamos hiperenfocados en los reinos inferiores, y no voy a decir si es bueno o malo, porque de nuevo todos somos uno: mis ojos, mis rodillas, me gustan ambos, ¿no? Así que no es un juicio. No es nosotros contra ellos. Pero sí es hora de que los seres de los reinos superiores despierten, suban de nivel y empiecen a vivir la tarea que tienen en el alma. Porque la Tierra puede pasar a una era superior, y estamos pasando a una era superior. Pero la pregunta es: si estás aquí para ayudar a pasar a una era superior y guiar a todos hacia una era superior, ¿lo estás haciendo? ¿O te estás escondiendo? ¿Estás dudando de ti mismo? Y siento que hay mucho de eso. Siento que mucha gente está despertando, pero todavía se mueve más lento que algunos de los seres de los reinos inferiores que están viviendo su mejor vida por completo.
Alex Ferrari: Sí, nunca he oído que un ladrón de bancos diga: no sé si de verdad debería asaltar un banco, no me siento con suficiente confianza para asaltar un banco. Sí, como que no, simplemente asaltan el banco. No hay ningún bloqueo en absoluto.
Mariko Frederick: No hay bloqueos, no me preocupa que se les despejen los chakras inferiores antes de que puedan portarse mal. O sea, como: ¿mis chakras están lo bastante limpios para hacer esto? ¿No? Los seres de los reinos inferiores dicen: sí, esto es genial, hagámoslo, creemos todo este caos. Y los seres de los reinos superiores están meditando, están cambiando, ok, genial. Pero ponte en acción, estás en la Tierra, tienes un cuerpo físico, ve a hacer algo, ve a hacer lo que solo tú puedes hacer. ¿Es difícil? ¿Es incómodo? Sí. Pero solo tú puedes hacerlo. No hay un reemplazo.
Alex Ferrari: Entonces, la memoria de la vida entre vidas, ¿fue antes o después de la experiencia cercana a la muerte?
Mariko Frederick: Antes. Nací así, y no lo supe en toda mi vida. Y por eso la experiencia cercana a la muerte fue tan difícil: cuando decían “regresa y ayuda a las personas, recuerda quién eres”, yo pensaba: ¿quieres que comparta esa historia? O sea, ¿puedo simplemente quedarme aquí? Preferiría eso. Así que no, siempre lo he sabido. Cuando era bebé, entraba al reino causal, porque después del reino astral hubo una celebración, lo cual fue muy lindo. Es como una celebración cuando llegas, porque estás en casa. Y tienes este reencuentro con tus amigos y tu familia. Incluso con animales; mi reencuentro favorito fue en realidad con un caballo que también era un gato. Así que en una vida éramos un caballo, fue mi caballo, en otra vida fue mi gato, y ese ser también estaba ahí en forma humana. Y fue un reencuentro maravilloso. Así que de ahí trabajé en mi propia conciencia y me di cuenta de: ah, esto también es Lila, esto también es un juego que está ocurriendo. En este reino la gente interpreta los papeles de seres espirituales, la gente interpreta los papeles que sean aunque estemos en nuestros cuerpos de luz, y yo quiero salir de esto. Así que pude pasar a los reinos superiores del reino causal. Tuvimos esta experiencia de conocer a mi maestro, mi maestro espiritual, mi esposo, que básicamente iba a planear nuestra vida, ¿no?, mi hija, y simplemente planearlo, y no recuerdo los detalles, solo era amor y alegría y emoción. Y de ahí, casi fue como una celebración con muchísimos de los seres de ese reino; pude pasar al reino superior y encarnar en el reino causal y tener toda una vida ahí. Y ahí, de nuevo, fue una vida entera. Como cada vida es un tiempo infinito, no sé cuánto tiempo estuve ahí. Ahí fue donde me hicieron una revisión de vida. Porque yo quería las enseñanzas superiores. Y gritaba: quiero las enseñanzas superiores. Y resumiendo muy rápido, escribí sobre eso en mi libro, pero resumiendo muy, muy rápido, ahí fue donde tuve una revisión de vida, pero de toda mi existencia encarnada. Desde el reino vegetal, hasta el reino animal, hasta el reino humano, pude ver todas mis vidas y experimentarlas todas. E incluso en otros planetas, ¿no?, porque no encarnamos solo en la Tierra, así que pude ver todo eso. Así que todo eso también está en mis recuerdos cuando nazco. Y yo pensaba que eso era normal. No lo sabía, de nuevo, me tomó hasta los 19. Y tuve algunas pistas de que no era normal. Pero literalmente, porque era muy pequeña. Cuando tuve mi primera pista, estaba en preescolar. Y bueno, para mí, cuando apagas las luces y oscurece, veo luces por todas partes. Se parece a la estática de la tele, si recuerdas la estática de la tele, como miles de millones de luces blancas por todas partes. Cuando era más pequeña, eran grandes. Y eran luces de colores por todas partes. Y yo pensaba que todos tenían eso en ese momento, que todos apagamos la luz y vemos todas las luces astrales. Así que en un momento dado, y esta es como mi primera pista de que la gente no recuerda esto, porque pensaba, vaya, ya sabes, dicen: “Ok, hora de dormir”. Y yo decía: genial, esto va a ser muy divertido. Y recuerdo sentir o ver todas estas luces moviéndose de un lado a otro. Y en un momento estiré la mano porque sabía que podía agarrar una. Así que estiré la mano y mi mano simplemente atravesó el aire. Y pensé: no, esto es real. Así que volví a estirar la mano, mi mano atravesó el aire, y estiré otra vez la mano. Y finalmente estiré la mano y la retiré. Y supe que era real. Y desperté y tenía este juguete en la mano. Y no fue hasta que leí en realidad una autobiografía que aprendí sobre los objetos proyectados astralmente. Así que en la mañana me emocionaba compartir, como: ¿qué trajiste anoche?, ¿no?, cuando sacas algo de las luces. Y entonces estoy compartiendo esta cosa que traje, y nadie me cree. Y dicen: ¿de dónde sacaste eso? Y yo digo: de las luces, ya saben, cuando apagas las luces y nos vamos a dormir, todas las luces vienen inundando, era una de las luces y yo sabía que podía agarrarla. Así que lo hice, pensé que se sentirían orgullosos de mí. Y fue como: ¿de dónde sacaste eso? Y yo: ay, Dios mío, pensaron que lo robé. Y estoy en preescolar. Estoy teniendo esta epifanía de que no puedo hablar de esto. Así que entonces pensé, me dije a mí misma: es solo un tabú. Ellos saben, es solo un tabú hablar de esto, se supone que no debemos hablar de esto. Así que de nuevo, no fue hasta los 19 que alguien me dijo directamente que la gente no recuerda ni habla de estas cosas. Así que tomó mucho tiempo.
Alex Ferrari: Parece que tomó mucho tiempo. ¿Recuerdas otras vidas entre vidas, o incluso otras vidas pasadas, que hayan afectado el curso de esta vida?
Mariko Frederick: Sí, creo que todas… o sea, algunas son divertidas. Sí, o sea, recuerdo haberme matado de comer en una vida. Recuerdo haber tenido muchísima riqueza y haber sido muy codiciosa en otra vida. Recuerdo haber estado en un teatro, ser artista en un teatro, sobre el escenario, en otra vida. Así que recuerdo muchísimas. Dos de mis favoritas son en realidad del reino animal. Una fue cuando era un ave, creo que un ave de presa. Porque estaba en lo alto de esta colina y yo fui el penúltimo huevo en abrirse. Y recuerdo que salí del nido con muchos nervios, y los otros pájaros se habían ido primero. Y entonces, porque es curioso, la esencia de mí todavía estaba ahí, incluso en las otras vidas, la esencia, no la personalidad, pero la esencia de mí siempre ha sido la misma, en el reino de los insectos, en el reino animal y todavía en nosotros, somos la misma esencia de quien realmente eres, incluso si estás teniendo una experiencia de vida como, ya sabes, en el reino de los insectos o en el reino animal. Y recuerdo volar por este gran valle, y casi como un GPS me mostraba que había, no sé, un ratón o algo así. Y yo simplemente me dirigía hacia allá sin pensar, era puro instinto por todas partes. Y luego la vida que más recordaba justo antes de encarnar como humana fue como lobo. Y de nuevo, era como esta unidad familiar. Y yo tenía mi trabajo que hacer, y fue una vida hermosa. Y luego, entonces, fui humana viviendo en una granja.
Alex Ferrari: ¿Cómo manejaste toda esta información? O sea, creo que es mucho para procesar en este cerebrito que tenemos. Ya es bastante difícil ser adolescente o estar en los veinte sin esta información, ¿no? Entonces, ¿cómo la procesaste y la manejaste, y viviste una vida normal sabiendo todo esto?
Mariko Frederick: Bueno, primero. Sí, yo no lo sabía. Pensaba que todos lo sabían. Pensaba: ¿cómo lo sabría? Nadie me había dicho que no podía sacar un objeto proyectado naturalmente de las luces. Nadie me dijo que no tenía permitido hacerlo. Nadie me dijo que se suponía que no debía recordar entre vidas. No lo sabía. Así que para mí era normal. Pero simplemente no hablamos de eso, ¿no? Ese era mi pensamiento. Y creo que por eso sentía tanta atracción por ser normal. Solo quería ser normal y encajar. Y creo que así procesaba lo que era capaz de hacer, y lo que sabía y las experiencias que tenía, ¿no?, porque tuve muchas experiencias interesantes trabajando en la unidad de cuidados intensivos de trauma, también, muchas experiencias espirituales interesantes con pacientes, ya sabes, ahí. Pero yo intentaba hacerlo dentro de un entorno normal, como el de un hospital, ¿no? Muy normal.
Alex Ferrari: ¿Alguna vez, en el hospital, tratando con pacientes de trauma, un paciente tuyo murió, volvió y habló de algo?
Mariko Frederick: Bueno, no en el sentido de ir a los reinos superiores. Nos contaban, por ejemplo, que había una reunión familiar con el médico, tal vez para hablar de su condición, tal vez para retirarles el soporte vital, algo así. Y los familiares salían por el pasillo a una de las salas de conferencias de doble puerta. Y el paciente está en la UCI, no se va a ningún lado. Y nos contaban sobre las reuniones, las reuniones familiares a las que habían asistido, pero que eran afuera, por el pasillo. Y eso pasa bastante, en realidad. Más de lo que la gente siquiera sabe. Creo que muchos pacientes están teniendo experiencias cuando entran en paro, cuando mueren y cuando están cerca de la muerte.
Alex Ferrari: ¿Eso te parecía raro antes de tu experiencia cercana a la muerte? ¿O simplemente te parecía normal?
Mariko Frederick: Yo simplemente pensaba, ya sabes, que vivo en un mundo donde las cosas que no son normales yo pensaba que eran normales. Creo que así lo procesaba. Ah, simplemente no hablamos de eso, ¿no? Y yo, o sea, me miro y hasta me río. Era tan ingenua que lo procesaba así. Era una especie de inocencia, como: ya sabes, todos recordamos esto, pero no hablamos de ello. No sabía por qué. Y luego, de nuevo, cuando tenía unos 19, alguien me lo dijo, y la verdad es que yo tenía un enorme flechazo con ese chico que me lo dijo. Así que ya empezaba a ponerse un poco más… Eres adolescente, lo único que quieres es encajar. Y él era un ser de luz. Así que creo que le estoy hablando a un ser de luz, hablando de, ya sabes, recuerda la policía, pero con todas las luces antes de nacer, y estoy hablando de cómo pasamos a los reinos superiores y cómo podemos viajar de ese reino a reinos superiores porque podemos, y él simplemente, como era de California, estaba como: amiga, nadie, la gente no habla de eso. Y yo, queriendo ser una chica normal, dije: ok, así que creo que la experiencia cercana a la muerte fue como: basta, Mariko, despierta. Deja de actuar. Por eso siempre les digo a las personas,
Alex Ferrari: Entonces, ¿tienes algún consejo para las personas sobre cómo encontrar cuál es su verdadero plan del alma? Su plan, su misión, su misión del alma en la vida, porque muchos intentamos averiguarlo. Y tú podrías tener una idea que ayude a alguien que te escucha. ¿Tienes algún consejo?
Mariko Frederick: Quiero decir, lo primero es: simplifícalo. Creo que la gente le da demasiadas vueltas, se presiona demasiado; quítate la presión. Lo único que estás aquí para hacer no es un hacer. Es un ser. Lo único para lo que estamos aquí es la iluminación, la autorrealización, desde el mero principio, ¿no?, darte cuenta y recordar quién eres como alma, y luego pasar a: ah, soy la conciencia de la unidad, no hay nadie más. Eso es lo único para lo que estamos aquí. Esa es la experiencia que el universo está teniendo a través de nosotros, de alejarse de sí mismo para volver a sí mismo. Y luego lo complicamos con trabajos. Y lo complicamos con estos papeles que queremos interpretar porque queremos, sí queremos hacer algo, y justo dije hace un rato: levántate y haz algo. El hacer sale de tu alma, ¿no? Así que el hacer viene de nuestra alma, como: esto es lo que tengo que hacer. Como, para mí, tuve que crear mi propia modalidad llamada terapia astral, tenía que hacerlo. Nadie más lo estaba haciendo. Por supuesto, tuve síndrome del impostor. Por supuesto, pensé: esto es una locura. Y luego no tuve elección. Y siento que mucho de nuestra tarea del alma, cuando sentimos: ¿para qué estoy aquí?, es lo que no quieres hacer, hablaré por mí misma, es lo que no quería hacer, a lo que más me resistí. Es la historia a la que más me resistí. Y es crear aquello a lo que más me resistía, porque es más grande que yo, porque no tiene nada que ver conmigo. Y creo que cuando estamos viendo cuál es mi tarea del alma, primero, simplifica. ¿Quién eres? Y pregúntate: ¿quién soy? ¿Quién soy?, hasta que tu alma responda. Y entonces, misión cumplida. Eso es lo que estás aquí para hacer. Ahora, todo lo que nazca de esa identidad de “esto es quien realmente soy”, hermoso, claro, ponte a trabajar, pero no puedes vivir realmente la tarea de tu alma sin sentir y reconocer quién eres como alma. Eso sería bastante difícil. Así que lo primero es quitarte la presión. ¿Sabes? Sí, ser
Alex Ferrari: Ahora, Mariko, te voy a hacer unas preguntas que les hago a todos mis invitados. ¿Cuál es tu definición de vivir una vida plena?
Mariko Frederick: Creo que lo que acabo de decir: darte cuenta y recordar quién eres, eso es todo lo que estamos aquí para hacer. Que empieces a tener eso, nadie te lo puede quitar.
Alex Ferrari: Si tuvieras la oportunidad de viajar al pasado y hablar con la pequeña Mariko, ¿qué consejo le darías?
Mariko Frederick: Ay, Dios mío, bueno, eso es algo que en realidad puede pasar. Historias, no te preocupes. Realmente es como: hazlo, no te preocupes, creo en ti. Y sentir que mi yo del futuro creía en mí fue lo que me trajo hasta donde estoy.
Alex Ferrari: ¿Cómo defines a Dios?
Mariko Frederick: Unidad, conciencia de unidad, es una conciencia de unidad en constante expansión.
Alex Ferrari: ¿Y qué es el amor?
Mariko Frederick: Tú y yo, es… es nuestra verdadera identidad, ¿sabes? Es la realidad última, sin opuesto.
Alex Ferrari: ¿Y cuál es el propósito último de la vida?
Mariko Frederick: Recordar quién eres.
Alex Ferrari: ¿Y dónde pueden las personas saber más sobre ti y el trabajo que haces en el mundo?
Mariko Frederick: Tengo un sitio web, soulpriority.com, y tengo una página de Facebook, Instagram en Mariko Frederick y también una página de YouTube en Mariko Frederick, así que pueden encontrarme en redes sociales o en mi sitio web. Y
Alex Ferrari: ¿Tienes algún mensaje de despedida para la audiencia?
Mariko Frederick: Pónganse a trabajar. Creo que mucha gente que escucha esto son seres de reinos superiores, encarnados desde el reino superior, ya saben quiénes son. Dejen de jugar a ser pequeños, salgan de la banca y empiecen a elevar a la humanidad, hagan lo que saben que su alma ha sido llamada a hacer.
Alex Ferrari: Maravilloso. Muchas gracias por venir al programa y compartir tu historia con todos nosotros. Y espero que esto ayude a despertar a algunos de estos seres superiores a la acción, porque Dios sabe que lo necesitamos. Te lo agradezco mucho, querida.
Mariko Frederick: Gracias por invitarme. Esto fue divertido. ¡Gracias!
Transcripción adaptada del episodio original en inglés.
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